La revolución de los nuevos adultos mayores: prioridades de una generación que continúa rompiendo esquemas

Llegaron para quebrar todos los estereotipos existentes, los adultos mayores de 65 años nos enseñan que el esquema de adulto tradicional quedó obsoleto y que la diversidad en su generación es de lo más común.

.- Entre 1950 y 2018 la región Latinoamericana sumó casi 25 años a su esperanza de vida, de acuerdo con datos de la ONU. Este incremento de la población mayor nos enseñó que lejos quedó el estereotipo típico adulto tradicional, rutinario y estructurado, al cual solíamos estar acostumbrados. Los adultos mayores, tal como cualquier otra generación, tienen intereses de los más diversos, rompiendo con cualquier tipo de cliché.  

Sus hábitos y prioridades cambiaron, hoy están más conectados consigo mismos que nunca. Envejecer ya no significa limitaciones y sufrimiento, cada persona tiene la oportunidad de elegir sin prejuicios cómo vivir sus últimos años de vida, proponiendo un nuevo punto de vista sobre la vejez y trayendo a la mesa un desafío en la manera de observar a las personas de la tercera edad. 

La verdadera pregunta es, ¿Cómo nos gustaría vivir nuestros últimos años? Desde esta perspectiva Kimberly-Clark y Plenitud buscan romper prejuicios en torno al adulto mayor y nos invitan a repensar cómo observamos esta etapa de la vida. 

Un estudio realizado por Tsunami Latam 8, que incluyó a Chile, reveló que los latinoamericanos mayores de 65 años están más conectados. 9 de cada 10 tienen smartphone, y además de llamadas (93%), lo utilizan para consultar sus correos electrónicos (80%), buscar informaciones en internet (74%), acceder a sus redes sociales (71%) y al banco (57%). La encuesta indicó, todavía, que 8 de cada 10 adultos mayores están conectados a internet diariamente y 58% realizaron compras por la web en el último año. 

A pesar de que 70% no creían que llegarían tan bien a su edad, el 53% tienen una rutina semanal intensa, con muchas actividades. Ellos están revolucionando la forma de pensar y sentir el envejecimiento y con eso sus prioridades dieron un giro. 

Prioridad 1: Cuidar la salud 

La relación con el envejecimiento se ha transformado con la pandemia, trayendo una reflexión sobre él y el cuidado con la salud en las dimensiones tanto físicas como emocionales, además de la intención de incorporar diversos hábitos como realizar chequeos médicos, actividad física de forma regular, o seguir alguna dieta equilibrada. 

Prioridad 2: Viajar más 

Ya no se sienten representados con idea de una vejez contemplativa, sino que les gustaría viajar más, conocer el mundo. Ellos tienen planes, objetivos y lo más importante: viven más años que las generaciones anteriores. 

Prioridad 3: Planificar su futuro financiero 

Descansar en las jubilaciones ya no es una opción viable para esta generación, que planea su vejez para no tener que depender de nadie. Muchos continúan trabajando por un tiempo más prolongado y otros deciden emprender manteniéndose activos laboralmente. 

Prioridad 4: Pasar más tiempo con la familia 

A pesar de planear su vejez para no depender de nadie para realizar sus actividades diarias, el tiempo con la familia es muy valorado y muchos de ellos siguen siendo los pilares emocionales del núcleo familiar. 

Prioridad 5: Tener más tiempo para sus pasatiempos  

Cómo no se identifican con el inconsciente colectivo de longevidad, sienten que es posible ser centenarios y desfrutar. Mientras son responsables por parte importante del consumo, no se sienten representados o contemplados.