Nuevo sistema frontal traerá precipitaciones de hasta 100 mm en la Región de Ñuble entre el 23 y el 25 de septiembre: Se anticipan vientos de hasta 70 km/h
Un nuevo sistema frontal afectará a la Región de Ñuble entre el miércoles 23 y el viernes 25 de septiembre, con precipitaciones que podrían acumular hasta 80 milímetros en sectores del litoral, Cordillera de la Costa y valle. En zonas precordilleranas y cordilleranas, los montos de lluvia podrían fluctuar entre 80 y 100 milímetros.
Desde la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) se informó que durante la mañana del miércoles comenzarán a registrarse chubascos aislados, mientras que al final de esa jornada ingresará la banda frontal asociada al sistema. Este fenómeno climático se verá reforzado por un río atmosférico de categoría moderada, lo que incrementará la cantidad de vapor de agua disponible para las precipitaciones.
La DMC también destacó que la isoterma cero se situará en torno a los 2.600 metros, lo que provocará precipitaciones líquidas incluso en áreas donde normalmente se esperaría nieve. Claudia González, meteoróloga de la DMC, indicó que “durante la mañana del miércoles ya debieran presentarse algunos chubascos aislados en Ñuble y hacia el final del día ingresaría la banda frontal”.
El pronóstico sugiere que las precipitaciones se mantendrán de manera intermitente desde la mañana del miércoles hasta la noche del viernes 25, con un pico de intensidad previsto entre la madrugada y la mañana del jueves 24.
Además, la DMC está evaluando la posible emisión de una alerta asociada al sistema, teniendo en cuenta no solo los montos de agua esperados, sino también la presencia de vientos que podrían superar los 70 kilómetros por hora en diferentes puntos de la región.
En cuanto a las temperaturas, se espera que las mínimas se mantengan relativamente altas, entre 8 y 9 grados, al menos hasta el viernes y sábado. La cobertura nubosa ayudará a que no haya una pérdida significativa de temperatura, por lo que no se anticipan heladas en el corto plazo.
Mirando hacia el futuro, la proyección estacional para septiembre, octubre y noviembre indica que la primavera será marcada por una mayor inestabilidad atmosférica en la zona central. La experta aseguró que “tendremos una primavera inestable, con montos de precipitación por sobre lo normal y temperaturas máximas por debajo de lo normal”.
La nubosidad, según González, también podría influir en las temperaturas mínimas, que tienden a mantenerse más elevadas de lo habitual debido a una menor pérdida de calor durante la noche. De esta manera, se anticipa una primavera inestable, al menos hasta fines de noviembre o diciembre.