Más de 300 agricultores de Ñuble fortalecen sus prácticas de seguridad en el uso de plaguicidas
En el marco del proyecto «Fruticultura Sostenible y Resiliente al Cambio Climático» de INIA Quilamapu, que cuenta con el apoyo del Gobierno Regional de Ñuble y la Asociación de Agricultores de Ñuble, se llevó a cabo un ciclo de capacitaciones prácticas dirigido a más de 300 productores de las 21 comunas de la región. Estas jornadas, realizadas durante agosto y septiembre, tuvieron como objetivo transferir conocimientos de autocuidado, calibración de maquinaria y uso correcto de los equipos de protección personal (EPP), para garantizar faenas agrícolas seguras.
El Gobernador Regional de Ñuble, Óscar Crisóstomo Llanos, destacó el impacto directo que tienen estos talleres en el campo: “Llegar con capacitaciones prácticas a las 21 comunas de nuestra región es fundamental para que el desarrollo agrícola avance con seguridad y responsabilidad. Entregar estos conocimientos en terreno permite que las y los productores cuenten con herramientas claras para realizar sus labores protegidos, cuidando su bienestar y evitando riesgos de salud en sus propios hogares”.
La aplicación de productos fitosanitarios exige máxima rigurosidad por su toxicidad. La exposición directa, ya sea por inhalación o por absorción a través de la piel, es uno de los mayores peligros para la salud de los trabajadores agrícolas si no se usan los EPP adecuados ni se aplican técnicas correctas de dosificación y manejo.
El ingeniero agrónomo y expositor de los talleres, Francisco Marcenaro, explicó que la prioridad debe estar en la protección dérmica y respiratoria: “Cada vez que se usan plaguicidas uno se expone a riesgos invisibles como intoxicaciones cruzadas agudas o enfermedades crónicas a largo plazo”. Además, recordó que la ley obliga a los empleadores a entregar gratuitamente los EPP a cada trabajador y a reemplazarlos si se deterioran, y remarcó la importancia de lavarlos por separado para no contaminar el hogar.
El encargado del proyecto de Fruticultura Sostenible, Jorge Retamal, explicó que la prevención debe transformarse en una práctica habitual dentro de los predios: “El desarrollo de una fruticultura moderna y eficiente debe ir necesariamente de la mano con faenas seguras”, enfatizó el investigador.
La protección personal no puede ser considerada un accesorio opcional, sino un elemento central del trabajo agrícola. Por ello, Retamal remarcó que la sostenibilidad del rubro comienza por resguardar la salud del aplicador y de su entorno familiar, advirtiendo que ninguna labor en el huerto está bien ejecutada si no cumple con las condiciones básicas de seguridad. “Esto debe ser un compromiso de todos quienes trabajamos en el agro ya que, si no cumplimos con el uso de EPP y uso seguro de pesticidas, estaremos contaminando en forma pasiva y continua a nuestros seres queridos, y en forma reiterada cada día que seamos poco rigurosos en prevenir nuestra propia contaminación con productos que son tóxicos para la salud humana”, puntualizó.