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El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 presentado por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast no contempla una asignación explícita para las Becas de Acceso a Tecnología, Información y Comunicaciones (TIC) de Junaeb, iniciativa que actualmente reúne las políticas que dieron origen a “Yo Elijo Mi PC” y “Me Conecto para Aprender”.

De mantenerse la propuesta en sus términos actuales, durante 2027 no se realizaría una nueva entrega de computadores bajo esta política, lo que marcaría el primer año sin una nueva distribución desde el inicio de “Yo Elijo Mi PC” en 2009. En 2026, las Becas TIC contemplaron la entrega de 96.100 computadores a estudiantes de todo el país.

La decisión fue confirmada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien explicó que el Gobierno realizó una revisión de más de 600 programas públicos. Consultado específicamente por “Yo Elijo Mi PC”, señaló que no recordaba los antecedentes particulares de la iniciativa, pero sostuvo que, dentro de este proceso de evaluación, los programas pueden presentar problemas de cobertura, resultados o implementación.

Desde el Ministerio de Educación, la ministra María Paz Arzola defendió la decisión señalando que, según la información disponible para el Ejecutivo, el programa no estaría teniendo el impacto esperado en los aprendizajes, uno de los objetivos establecidos para la política. Al mismo tiempo, indicó que la propuesta deberá ser discutida durante la tramitación presupuestaria y que el Congreso tendrá la posibilidad de plantear sus argumentos.

Una política que comenzó en 2009

“Yo Elijo Mi PC” fue anunciado durante el primer gobierno de Michelle Bachelet y comenzó su ejecución en 2009. Su objetivo era reducir la brecha digital y apoyar los procesos de aprendizaje mediante la entrega de un computador a estudiantes de séptimo básico, considerando inicialmente criterios de vulnerabilidad y rendimiento académico.

La primera entrega contempló cerca de 30 mil estudiantes. La documentación oficial de DIPRES señala que el programa nació en 2008, pero su ejecución comenzó en 2009.

En 2015 comenzó “Me Conecto para Aprender”, iniciativa destinada a estudiantes de séptimo básico de la educación pública. Durante ese año fueron entregados más de 70 mil computadores y el programa buscaba ampliar el acceso a tecnología, conectividad y recursos educativos.

Ambas líneas de política terminaron formando parte de las actuales Becas TIC administradas por Junaeb. La ficha oficial del beneficio establece que el programa contempla un computador, software educativo, contenidos digitales y conectividad a internet.

Más de 96 mil computadores fueron entregados en 2026

La cobertura de la política ha cambiado considerablemente desde sus primeros años. Para 2026, Junaeb contempló la distribución de 96.100 computadores a nivel nacional.

Los equipos entregados este año incluyen conectividad móvil durante 12 meses y herramientas y contenidos educativos. El beneficio alcanza principalmente a estudiantes de séptimo básico de establecimientos públicos y a estudiantes focalizados de establecimientos particulares subvencionados, además de contemplar situaciones específicas vinculadas con educación especial y educación de personas jóvenes y adultas.

De acuerdo con antecedentes publicados sobre el proyecto presupuestario, el programa contó durante 2026 con alrededor de $35 mil millones. Para 2027 no aparece una asignación equivalente identificable en la propuesta presentada por el Ejecutivo.

La evaluación de DIPRES que está detrás de la discusión

Uno de los antecedentes centrales de la discusión es la evaluación de impacto realizada por la Dirección de Presupuestos (DIPRES) y publicada en 2022.

El estudio analizó las cohortes de estudiantes beneficiarios de 2015, 2016 y 2017 y utilizó un diseño de regresión discontinua para comparar los resultados de estudiantes situados alrededor de los puntajes de corte utilizados para asignar los computadores. La evaluación examinó rendimiento académico, asistencia escolar, resultados SIMCE, habilidades no cognitivas y uso de tecnología.

La principal conclusión fue que, con un intervalo de confianza del 95%, no se encontraron impactos estadísticamente significativos del programa sobre el rendimiento académico ni sobre la asistencia escolar entre séptimo básico y segundo medio en las tres cohortes analizadas. Tampoco se identificaron efectos estadísticamente significativos sobre las habilidades no cognitivas estudiadas ni sobre el uso de la tecnología para el estudio.

Sin embargo, la evaluación contiene elementos que matizan esa conclusión. DIPRES advierte que los resultados son de naturaleza local, porque la metodología identifica el efecto del programa en estudiantes situados alrededor del puntaje de corte. Por ello, no pueden extrapolarse directamente a todos los estudiantes beneficiarios ni a otros contextos. Además, el estudio no permite extraer conclusiones sobre el período excepcional de educación remota provocado por la pandemia.

El mismo informe señala que Junaeb no disponía de una medición de línea base de la brecha digital a nivel individual de los estudiantes. La evaluación plantea que los criterios utilizados para seleccionar beneficiarios podrían presentar problemas de focalización, debido a que el rendimiento académico previo utilizado para seleccionar estudiantes estaba relacionado con el acceso previo a internet y con los ingresos del hogar.

Las evaluaciones anteriores muestran un panorama más amplio

La evaluación de 2022 no fue el primer análisis realizado al programa.

DIPRES recuerda que una evaluación de 2012 encontró efectos positivos sobre el conocimiento y manejo de tecnologías, aunque posteriormente cuestionó la metodología utilizada y advirtió que podía sobreestimar el impacto debido a características no observadas de los estudiantes.

En 2018, una evaluación de los programas “Yo Elijo Mi PC” y “Me Conecto para Aprender” concluyó que el problema de brecha digital continuaba vigente y recomendó la continuidad de ambos programas, pero también señaló que la entrega de equipos por sí sola era insuficiente para reducir la brecha digital vinculada al uso de la tecnología para el aprendizaje.

Una medición de satisfacción realizada en 2019, en tanto, mostró un alto nivel de utilización de los equipos: 94% de los beneficiarios consultados señaló que continuaba utilizando el computador y 88% indicó que buscaba información en internet para estudiar. Estos datos corresponden a satisfacción y uso declarado, y no constituyen por sí mismos una medición de impacto académico.

También existen cuestionamientos por la gestión de los equipos

A los resultados de las evaluaciones se suman observaciones relacionadas con la gestión del programa.

En 2024 se conocieron antecedentes de una auditoría de Contraloría sobre Junaeb que detectó miles de computadores adquiridos en años anteriores que no habían sido distribuidos oportunamente. Distintas fuentes han citado cifras cercanas a 9.700 equipos asociados a adquisiciones de 2015 y 2021.

El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, utilizó estos antecedentes para respaldar la decisión del Ejecutivo y sostuvo que el programa había presentado problemas de implementación. Según sus declaraciones, los recursos que dejarían de destinarse a las Becas TIC serían redirigidos hacia otras prioridades educacionales.

El programa todavía puede cambiar durante la discusión presupuestaria

Aunque el Gobierno ha confirmado su intención de no continuar financiando las Becas TIC en 2027, la eliminación de los recursos todavía no constituye una decisión presupuestaria definitiva.

El proyecto de Ley de Presupuestos debe ser discutido y aprobado por el Congreso, proceso durante el cual las distintas partidas pueden ser modificadas. La propia ministra de Educación señaló que la discusión legislativa todavía no se inicia formalmente respecto de esta materia y que los distintos sectores podrán presentar sus argumentos.

Por ello, la situación actual puede resumirse de la siguiente manera: el Ejecutivo presentó un proyecto que no contempla financiamiento explícito para las Becas TIC durante 2027; el Gobierno ha defendido esta decisión sobre la base de evaluaciones de resultados y problemas de implementación; y la continuidad o modificación del beneficio dependerá de la tramitación de la Ley de Presupuestos en el Congreso.

Si la propuesta no es modificada, 2027 marcaría un quiebre respecto de una política de entrega de computadores que comenzó en 2009 y que, bajo distintas denominaciones y modalidades, llegó a beneficiar a decenas de miles de estudiantes cada año.

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