Comunidades educativas en Chillán promueven el desarrollo de la creatividad en las aulas mediante la neurociencia y el juego
Llevar la creatividad a la sala de clases y entregar herramientas concretas para desarrollarla fue el foco del tercer Encuentro de Innovación Educativa “Educar para la creatividad”, organizado por Fundación Mustakis. Durante tres horas, más de cien profesores, directivos y educadores dejaron por momentos el rol de quienes enseñan para ponerse a jugar, moverse y resolver desafíos, experimentando en primera persona algunas de las herramientas que luego pueden trasladar a sus estudiantes.
El encuentro combinó evidencia científica y experiencias prácticas en torno a una idea central, que la creatividad no es una capacidad reservada para unos pocos ni se limita al ámbito artístico, sino que puede desarrollarse y entrenarse en distintos espacios del aprendizaje.
Aseguró Domingo Errázuriz, director ejecutivo de la Fundación.
La primera parte de la jornada estuvo a cargo de la neurocientífica Evelyn Cordero, doctora en Neurociencias de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien abordó cómo desarrollar el pensamiento divergente, es decir, la capacidad de alejarse de la respuesta más obvia y encontrar nuevas alternativas. A través de ejercicios, mostró cómo habilidades como la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio intervienen en los procesos creativos y destacó que estas capacidades pueden estimularse en matemáticas, ciencias, lenguaje o arte.
Sostuvo Cordero.
Después de la teoría llegó el momento de experimentarla. Los participantes se dividieron en seis grupos para participar en un taller junto al equipo de Circo Frutillar, programa de Fundación Mustakis. A través de juegos, canciones, movimiento y desafíos colectivos, cada grupo trabajó funciones ejecutivas vinculadas al aprendizaje y la creatividad, como la atención, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio, además de la colaboración.
Las dinámicas obligaban a cambiar reglas, inhibir respuestas automáticas, recordar instrucciones y encontrar soluciones junto a otros, llevando a la práctica varios de los conceptos abordados previamente desde la neurociencia.
Explicó Errázuriz.
Circo Frutillar nació en 2014 y desde entonces más de 700 niñas, niños y jóvenes de entre 7 y 23 años han participado en sus talleres, donde las artes circenses son utilizadas como una herramienta para potenciar el desarrollo artístico, técnico y socioemocional. “Vemos el circo como una estrategia para trabajar muchas otras habilidades, entre ellas la atención, la colaboración y el control inhibitorio”, explicó Josefina Hevia, jefa del programa Circo Frutillar.
La experiencia terminó con una herramienta concreta para continuar el trabajo. Cada participante recibió el “Kit de cartas: Juegos para la creatividad”, un set de actividades diseñado para ser utilizado con estudiantes y facilitar que lo vivido durante la jornada pueda replicarse en distintos contextos educativos. La iniciativa forma parte del trabajo de Fundación Mustakis por generar experiencias de aprendizaje que contribuyan al desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes y, al mismo tiempo, acercar nuevas herramientas a quienes cumplen un rol clave en su educación.