Claves desde la psicología para acompañar a los niños en el duelo por la pérdida
El duelo es un proceso emocional complejo que afecta a personas de todas las edades, siendo los niños un grupo vulnerable que requiere atención especial. En Chile, cada año, miles de familias atraviesan la difícil experiencia de perder a un ser querido. La manera en que los adultos acompañen a los niños en esta etapa puede influir de manera significativa en su desarrollo emocional futuro.
La psicóloga Constanza Vidal, de la Unidad de Apoyo al Duelo de Acoger, enfatiza que es fundamental reconocer que los niños también experimentan el duelo, aunque su manera de manifestarlo puede diferir de la de los adultos. Según Vidal, las reacciones de los niños frente a la pérdida pueden incluir juegos repetitivos, preguntas sobre la muerte o cambios en su comportamiento. Estas respuestas son consideradas normales y forman parte del proceso de adaptación ante la pérdida.
Una de las recomendaciones esenciales para los adultos es validar las emociones de los niños y comunicarse de manera honesta. Al abordar la muerte, es preferible evitar frases ambiguas como "se fue a dormir" o "está de viaje", que pueden provocar confusión y ansiedad. En su lugar, Vidal sugiere usar un lenguaje apropiado para la edad del niño, como explicar que la persona ha fallecido y no regresará, pero que siempre será recordada en su memoria.
Otro aspecto relevante en este proceso es la inclusión de los niños en los rituales de despedida. Según la especialista, muchos adultos cometen el error de pensar que al proteger a los niños deben excluirlos de estas ceremonias. Sin embargo, permitir que los más pequeños participen, ya sea a través de dibujos, cartas o asistencia a la ceremonia, puede facilitarles el proceso de sanación emocional. La intervención adecuada en estas situaciones no solo ayuda a los niños a entender y procesar la pérdida, sino que también fortalece sus recursos emocionales y resiliencia para enfrentar futuros desafíos.
El apoyo emocional durante el duelo contribuye a que los niños desarrollen una sana relación con sus emociones. Vidal concluye que ocultar o evitar hablar sobre el duelo no es beneficioso; en cambio, aprender a integrar estos sentimientos en la vida cotidiana permite un mejor manejo emocional a largo plazo. Reconocer la importancia de la contención y el acompañamiento profesional puede marcar una diferencia significativa en la vida emocional de los menores que enfrentan la pérdida de un ser querido.