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La nueva Ley de Protección de Datos en Chile establece estándares para la era de la Inteligencia Artificial

La Ley 21.719, recientemente implementada en Chile, representa un cambio significativo en la regulación de la protección de datos personales, especialmente en un contexto de creciente uso de la Inteligencia Artificial (IA). Esta legislación, que entrará en vigor en menos de dos años, establece un marco robusto para garantizar la privacidad, la transparencia y la seguridad en el tratamiento de datos en el país. Con esta ley, Chile busca alinearse con normativas internacionales como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea, asegurando que las empresas adopten medidas efectivas para resguardar la información personal.

El gerente general de Redvoiss, David Iacobucci, ha destacado que la ciberseguridad en la era de la IA ya no es solo un problema técnico, sino que se considera una responsabilidad ética y estratégica que impacta en la confianza de los consumidores. Iacobucci ha subrayado la necesidad de que las organizaciones adopten una cultura que valore la protección de datos en múltiples niveles, más allá de depender únicamente de tecnologías como firewalls o contraseñas. Según el informe “Cyber Threat Landscape” de Trellix, Chile ha registrado un significativo aumento en las ciberamenazas, con 813.191 detecciones reportadas entre febrero y abril de este año.

La Ley 21.719 amplía las categorías de datos sensibles y reconoce el derecho al olvido, permitiendo a los ciudadanos solicitar la eliminación de sus datos irrelevantes. Las empresas, tanto locales como extranjeras que procesen datos en Chile, deberán establecer sistemas de gestión de riesgos, protocolos de notificación ante incidentes y obtener consentimiento explícito de los usuarios. Las industrias que manejan grandes volúmenes de datos sensibles, como telecomunicaciones, salud, banca y retail, enfrentarán un mayor impacto y tendrán que innovar en sus procesos para cumplir con esta nueva legislación.

Esta normativa también plantea desafíos significativos para las empresas, las cuales deberán adaptarse en tres áreas clave: cumplimiento normativo (compliance), adecuación tecnológica y cultura organizacional mediante capacitaciones. La transformación digital que está ocurriendo en el mundo actual requiere de un fuerte compromiso no solo con la innovación, sino también con la protección de la información, que es fundamental para la seguridad de los consumidores.

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