Importancia del Ejercicio Físico Durante la Quimioterapia para Pacientes con Cáncer
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, especialistas en oncología han puesto de relieve la relevancia de mantener un estilo de vida activo durante el tratamiento de quimioterapia. La evidencia científica respalda que la actividad física no solo ayuda a mejorar la salud física y mental de los pacientes, sino que también puede tener un impacto positivo en el pronóstico de la enfermedad.
El proceso de diagnóstico de cáncer y su correspondiente tratamiento, principalmente la quimioterapia, puede generar efectos adversos significativos, tanto físicos como emocionales. Entre estos efectos se encuentran la fatiga persistente, la pérdida de masa muscular, la disminución de la capacidad funcional y el deterioro del estado de ánimo. Estas condiciones afectan considerablemente la calidad de vida de los pacientes. En este contexto, se ha comenzado a considerar el ejercicio físico como una intervención segura y eficaz para abordar estos desafíos.
Diversos estudios han demostrado que la actividad física tras el diagnóstico de cáncer se asocia con mejores resultados clínicos. Un análisis a partir de múltiples investigaciones sugiere que aquellas personas que se mantienen activas después de un diagnóstico oncológico tienen un menor riesgo de mortalidad en comparación con quienes adoptan un estilo de vida sedentario. Óscar Puga, oncólogo y asesor de Sportlife, resalta que el ejercicio, cuando es adecuadamente indicado y supervisado, se convierte en un aliado significativo durante la quimioterapia. Según el especialista, la práctica de ejercicio regular ayuda a reducir la sensación de fatiga, mejora la funcionalidad y contribuye al bienestar tanto físico como emocional de los pacientes.
Desde un punto de vista físico, los efectos de la quimioterapia suelen incluir una disminución en la capacidad cardiorrespiratoria y en la fuerza muscular, lo que puede traducirse en dificultades para realizar actividades cotidianas. La incorporación de un régimen de ejercicios durante la quimioterapia puede mitigar estos efectos adversos. Estudios afirman que aquellos pacientes que participan en programas de ejercicio reportan una notable mejora en su capacidad aeróbica y fuerza muscular, lo que facilita una mayor independencia y mejor adaptación al tratamiento.
Además, uno de los beneficios más destacados del ejercicio durante la quimioterapia es la reducción de la fatiga, uno de los síntomas más limitantes para los pacientes en tratamiento. La actividad física también ha mostrado ser efectiva en el manejo del dolor y en la mejora de la función física y la calidad de vida de los pacientes con neuropatía periférica inducida por quimioterapia. Complementariamente, se observan efectos positivos sobre la calidad del sueño, la función cognitiva y algunos indicadores de salud cardiovascular.
En el ámbito de la salud mental, la incorporación de programas de actividad física estructurada ha mostrado una disminución en los síntomas de depresión y ansiedad, reportando mejoras en la calidad de vida. Ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza y prácticas como el mindfulness son algunos de los enfoques que han demostrado resultados favorables, siempre que se realicen de manera regular y bajo supervisión profesional.
Las guías internacionales en oncología destacan la seguridad del ejercicio físico para los pacientes con cáncer, subrayando la necesidad de adaptar los programas de ejercicio a la situación clínica individual de cada paciente. Se enfatiza la importancia de evitar la inactividad y de estimular un movimiento progresivo, considerando factores como la fatiga, la anemia, el dolor y la presencia de otras condiciones de salud.
Generalmente, se sugiere combinar el ejercicio aeróbico de intensidad moderada al menos tres veces por semana, junto con ejercicios de fortaleza muscular dos veces por semana, durante un periodo de 8 a 12 semanas. De esta manera, se busca incorporar el ejercicio como parte integral del cuidado de los pacientes con cáncer, proporcionándoles herramientas concretas para mejorar su calidad de vida y afrontar de mejor manera el proceso terapéutico.




